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jueves, 8 de diciembre de 2011

El primer gran cazador marino tenía 30.000 lentes en los ojos


Investigadores españoles hallan el fósil de un complejo sistema de visión
R. Romar
 
REDACCIÓN / LA VOZ
 
8/12/2011
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El antepasado de las cigalas y camarones. El «Anomalocaris» que vivía hace 515 millones de años medía entre 1,10 y 1,20 metros, aunque se cree que podía llegar a medir un máximo de dos metros. Es un artrópodo marino como hoy en día lo son los cangrejos, las gambas, los langostinos, las cigalas, los camarones o las langostas. De hecho, cuando a finales del siglo XIX se localizó por primera vez el fósil de uno de sus temibles apéndices se pensaba que podía corresponder al de una langosta gigante prehistórica. Csic

Vivía hace 515 millones de años, en pleno período Cámbrico, cuando los peces como tal aún no existían en el planeta ni tampoco se los esperaba. Era el auténtico rey de los mares, un fabuloso depredador que dominó los océanos durante ochenta millones de años hasta elevarse a la cúspide de la pirámide alimentaria. Con poco más de un metro y veinte centímetros de longitud, su cuerpo se asemejaba a lo que hoy en día podría ser una langosta gigante, pero era un Anomalocaris, un artrópodo prehistórico. La especie es una vieja conocida para los paleontólogos, que hasta ahora no habían logrado completar su estructura fósil. Les faltaban los ojos, que acaban de ser encontrados en un yacimiento de Australia, el de Emu Bay Shale, en isla Canguro, por un equipo internacional de científicos con participación española.
El análisis de los glóbulos oculares ha demostrado que no eran un órgano menor, sino que resultaron esenciales para que el animal mantuviese su hegemonía en los océanos. ¿Por qué? Porque este primer gran cazador marino poseía uno de los sistemas de visión más agudos conocidos, lo que le suponía una importante ventaja evolutiva para cazar a sus presas. La investigación, de la que es coautor el investigador del CSIC Diego García-Bellido, ocupa hoy la portada de la revista científica Nature.
La superficie ocular del Anomalocaris tenía forma de pera, en lugar de hemisférica, y su tamaño rondaba entre dos y tres centímetros. Es un tamaño pequeño, pero lo realmente llamativo lo supone el hecho de que en cada ojo poseía hasta 30.000 lentes hexagonales de hasta 110 micrómetros. Cada lente proporciona el equivalente a un píxel en una imagen digital, por lo que este nivel de resolución es comparable al de los artrópodos con la vista más aguda de la actualidad, las libélulas, que poseen 28.000 lentes.
Evolución temprana
Tenía una visión sorprendente que le permitía mantener una estrecha vigilancia sobre sus presas, una agudeza visual que también ha sorprendido a los científicos, que no pensaban que en una época tan temprana de la evolución pudiese existir animales marinos con este sentido tan desarrollado.
El Anomalocaris es también el animal más grande descubierto en el Cámbrico y, por su desarrollado par de apéndices frontales cazadores, una boca circular armada de afiladas placas y su gran capacidad visual, se le atribuye un hábito cazador. «Sería el gran tiburón blanco de los mares de aquella época», explica el paleontólogo Diego García-Bellido, del Instituto de Geociencias del CSIC.
Hace 500 millones de años, disponer de una elevada capacidad visual era lo que suponía la diferencia entre la vida o la muerte o, lo que es lo mismo, entre sobrevivir y extinguirse. Y sobrevivió durante ochenta millones de años, hasta el inicio del período Ordovícico, que fue cuando empezaron a aparecer los primeros peces en el planeta. Su único defecto visual es que no tenía una habilidad especial para cazar de noche.
El equipo de García-Bellido había presentado en junio pasado el hallazgo de los restos fósiles de otro depredador del mismo yacimiento que tenía una resolución de hasta 3.000 píxeles. Eran, hasta ahora, los ojos más desarrollados del Cámbrico.
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paleontólogo«Era una verdadera máquina de cazar, fueron los reyes de los depredadores»

8/12/2011
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«Era una verdadera máquina de cazar, fueron los reyes de los depredadores»
García-Bellido

Diego García-Bellido, investigador del CSIC, lleva trabajando desde el 2007 en el yacimiento australiano donde se han hallado los ojos fósiles. El actual hallazgo lo ha hecho en colaboración con investigadores de universidades australianas y del Museo de Historia natural de Londres.
-¿Qué es lo que han hallado?
-Encontramos tres ojos fósiles, una pareja y el tercero aislado.
-¿Y qué es lo que más les ha llamado la atención?
-Que en una etapa tan temprana de la evolución pudiera haber existido un artrópodo con 30.000 lentes en el ojo. Esto demuestra que era un animal con una gran resolución y capacidad de agudeza visual. Esto es lo que le habría permitido cazar y está asociado con una muy buena capacidad de adaptación.
-Usted ha dicho que sería como un tiburón blanco hoy en día. ¿A qué se refiere?
-No me refiero a su aspecto físico, que no tiene nada que ver, sino a que ocupaba en los océanos el nicho ecológico que ocupa el tiburón hoy en día. Sería el equivalente en cuanto a forma de vida, porque estaba en lo más alto de la cadena trófica.
-Un auténtico depredador.
-Su éxito lo constituía su buena visión y unos apéndices cazadores verdaderamente terribles. Era una verdadera máquina de cazar. Fueron los reyes de los depredadores.
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Descubren en un museo una nueva especie de dinosaurio astado


Dinosaurio Con Cuernos
Foto: DMITRY BOGDANOV, COURTESY OF RAYMOND M. ALF MUSEUM

MADRID, 7 Dic. (EUROPA PRESS) -
   Una nueva especie de dinosaurio con cuernos ha sido presentada por un equipo internacional de científicos dirigido por el personal del Alf Museum, nada menos que 95 años después del descubrimiento inicial de sus fósiles. El animal, llamado Spinops sternbergorum, vivió hace aproximadamente 76 millones de años en el sur de Alberta, Canadá.
   Spinops era un herbívoro que pesaba alrededor de dos toneladas, un primo pequeño del Triceratops. Su aspecto presentaba un gran cuerno único proyectado desde la parte superior de la nariz, junto a dos largas astas orientadas hacía atrás desde un volante óseo, así como dos ganchos curvos hacia adelante. Estas estructuras únicas distinguen a Spinops del resto de dinosaurios con cuernos.
   "Me sorprendió saber la historia detrás de estas muestras, y la forma en qué pasaron tanto tiempo sin ser sometidas a estudio", dijo Andrew Farke, conservador en el Museo Raymond M. Alf de Paleontología, y autor principal del estudio. "Este animal es una adición importante para nuestra comprensión de la diversidad de los dinosaurios con cuernos y la evolución", continuó Farke.
   Partes de los cráneos de al menos dos Spinops fueron descubiertos en 1916 por Charles H. y Levi Sternberg. Los Sternberg reconocieron que su hallazgo representaba una nueva especie y enviaron los fósiles al Museo de Historia Natural, en Londres. Sin embargo, los fósiles fueron considerados demasiado rudimentarios para la exposición, y por lo tanto fueron dejados de lado durante décadas. No fue sino hasta que Farke y sus colegas reconocieron la importancia de los fósiles, cuando éstos fueron limpiados para su estudio.
   "Este estudio resalta la importancia de las colecciones de los museos para la comprensión de la historia de nuestro planeta", comentó Farke. "Mis colegas y yo nos quedamos agradablemente sorprendidos al encontrar estos fósiles en el museo, y aún más sorprendidos cuando se determinó que eran de una especie previamente desconocida de dinosaurio."
    Aunque la cara del Spinops es similar a sus parientes Centrosaurus y Styracosaurus, la singular anatomía del volante del cuello óseo da una idea de los científicos de la forma en que esta estructura evolucionó. En particular, los fósiles de Spinops aclaran la identificación de los puntos largos del volante común en algunos dinosaurios con cuernos.
   Anteriormente, los científicos habían deducido que estos picos evolucionaron sólo una vez en el grupo. Un estudio cuidadoso de Spinops, sin embargo, sugiere que sus picos se encuentran en una posición diferente de la observada en la mayoría de otros dinosaurios con cuernos, lo que implica que las estructuras evolucionaron de forma independiente.
   Este hallazgo permite una reconstrucción más exacta de las relaciones evolutivas, y está siendo estudiada.
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Misterio mantiene en vilo a los arqueólogos en Jerusalén


En esta foto del 1 de diciembre del 2011, el arqueólogo Eli Shukron, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, examina tallas en piedra que datan de hace miles de años y que fueron descubiertas en una excavación en Jerusalén  Foto: Sebastian Scheiner / AP
En esta foto del 1 de diciembre del 2011, el arqueólogo Eli Shukron, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, examina tallas en piedra que datan de hace miles de años y que fueron descubiertas en una excavación en Jerusalén
07 de diciembre de 2011
MATTI FRIEDMAN
Unas misteriosas tallas en piedra que datan de hace miles de años y que fueron descubiertas recientemente en una excavación en Jerusalén mantienen en vilo a los arqueólogos.
Los excavadores israelíes que descubrieron un complejo de habitaciones cavadas en el lecho rocoso de la sección más antigua de la ciudad hallaron las tallas: tres grandes V excavadas en el suelo de piedra caliza de uno de los cuartos, de 5 centímetros (2 pulgadas) de profundidad y 50 centímetros (20 pulgadas) de largo. No se halló ningún otro elemento que ofreciera alguna pista sobre su propósito.
Los arqueólogos a cargo de la excavación no han podido siquiera trazar una hipótesis sobre su naturaleza, dijo Eli Shukron, uno de los directores del proyecto.
"Las marcas son muy extrañas. Nunca vi nada igual", agregó.
Las tallas fueron halladas en la llamada Ciudad de David, en una excavación conducida por arqueólogos del gobierno israelí y financiada por un grupo nacionalista judío debajo del vecindario palestino de Silwan en Jerusalén oriental. Los cuartos fueron desenterrados como parte de la excavación de fortificaciones alrededor de la única fuente de agua natural en la ciudad antigua, el manantial de Gihon.
Los arqueólogos consideraron posible que, cuando las tallas fueron trazadas por lo menos hace 2.800 años, esas V pudieron haber servido de base para algún tipo de estructura de madera, o quizás algún otro propósito. Pudieron haber desempeñado una función ritual o acaso mundana.
Por lo general, cuando los arqueólogos se enfrentan a un artefacto curioso, por lo menos pueden aventurar teorías sobre su naturaleza. Pero en este caso nadie, ni siquiera expertos consultados por Shukron y el codirector de la excavación, tienen alguna idea clara.
Parece haber por lo menos otra marca antigua similar en las cercanías. Un mapa de una expedición de hace un siglo dirigida por el explorador británico Montague Parker, que buscó los tesoros perdidos del templo judío de Jerusalén entre 1909 y 1911, incluye la marca de una V trazada en un canal subterráneo cercano. Los arqueólogos modernos no han excavado todavía esa área.
Fragmentos de cerámica hallados en los cuartos indican que fueron usados por última vez alrededor del 800 aC, cuando Jerusalén era regida por los reyes de Judea, dijeron los excavadores. En esa época, los cuartos parecen haber estado llenos de escombros para apuntalar un muro defensivo.
Pero no está claro si fueron construidos en esa época o siglos antes por los residentes cananeos.
El propósito de todo el complejo es parte del enigma. Las líneas rectas de sus muros y pisos nivelados son prueba de una ingeniería cuidadosa, y estaba situado cerca del lugar más importante de la ciudad, el manantial, lo que sugiere que debe haber tenido una función importante.
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martes, 6 de diciembre de 2011

DESCUBREN ENTIERRO ESTILO OLMECA DE 3.500 AÑOS EN CIUDAD MEXICANA DE PUEBLA


MÉXICO ARQUEOLOGÍA DESCUBREN ENTIERRO ESTILO OLMECA DE 3.500 AÑOS EN CIUDAD MEXICANA DE PUEBLA

Imagen cedida hoy, lunes 5 de diciembre de 2011, de unas figuras antropomorfas en piedra verde, halladas por arqueólogos mexicanos en un entierro prehispánico de 3.500 años de antigüedad, al estilo de la cultura olmeca, descubierto en el centro histórico de Puebla (México). Para los especialistas, este hallazgo abre la posibilidad de investigar si en esta zona existió algún asentamiento vinculado con esta cultura, considerada la "cultura madre" de las civilizaciones de mesoamericanas.
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Lobos y cabras valencianas de unos 100.000 años


Expertos en arqueozoología han expuesto sus últimas investigaciones en unas jornadas del Museo de Prehistoria de Valencia, que demuestran que dos especies que viven en la actualidad en Asia: el "thar" (Hemitragus sp.), una variedad de cabra, y el "cuon", una variedad de lobo, vivían en tierras valencianas hace unos 100.000 años en un mundo poblado de neandertales.

      La noticia en otros webs

      Sus restos se han hallado en dos yacimientos emblemáticos del paleolítico medio valenciano como son la Cova Negra' de Xàtiva y la Cova del Bolomor, de Tavernes de Valldigna, según afirmaron expertos en arqueozoología en las primeras jornadas dedicadas a esta disciplina arqueológica organizadas por el Museo de Prehistoria de Valencia, según ha informado la Diputación este lunes en un comunicado.
      En este ámbito de investigación cabe destacar las aportaciones de Rafael Martínez, del área de Arqueología y Paleontología del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración (Ivacor); Alfred Sanchis, conserador responsable del gabinete de fauna cuaternaria del Museo de Prehistoria de Valencia, y Manuel Pérez Ripoll y Juan Vicente Morales, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universitat de València.
      De hecho, los investigadores Alfred Sanchis, Manuel Pérez Ripoll y Juan Vicente Morales trabajan en diversos proyectos de investigación arqueozoológica desarrollados de manera conjunta por el gabinete de Fauna Cuaternaria del Museo de Prehistoria de Valencia y por el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UV. Tortugas, "cuones", alimoches y conejos son cuatro de las especies milenarias más investigadas en territrios valencianos.
      El Museo de Prehistoria de Valencia ha organizado las I Jornadas de Arqueozoología para atender "las últimas investigaciones y aportaciones de esta disciplina arqueológica que evidencia la estrecha relación existente, a lo largo de la historia de la Humanidad, entre animales y humanos", según Helena Bonet, directora del museo.
      Durante dos días alrededor de 30 de especialistas, la mayoría jóvenes investigadores e investigadoras que trabajan en este campo en el ámbito valenciano, expusieron y debatieron las últimas líneas de investigación desarrolladas en Arqueozoología en el Salón Alfons el Magnànim de La Beneficència.
      El investigador del Centre Nationale des Recherches Scientifiques de Francia (CNRS) Jean-Philip Brugal ha impartido la conferencia de clausura de las jornadas. Brugal ha generado un intenso debate a propósito de la relación entre grupos humanos y especies animales.
      La directora del Museo de Prehistoria ha manifestado que las jornadas de Arqueozoología han sido una ocasión especial "para dar a conocer, a quien todavía no lo haya visitado, el Gabinete de Fauna Cuaternaria del Museo de Prehistoria, creado en 2001, que cuenta actualmente con una de las mejores colecciones de referencia de material arqueozoológico y de fauna fósil del cuaternario valenciano de toda la península".
      En este sentido, Bonet ha señalado la figura de Inocencio Sarrión en la creación de esta colección y en la labor desarrollada durante gran parte de su vida en el estudio e inventario de estos fondos y de Alfred Sanchís, conservador de las colecciones de fauna del Museo, que ha coordinado las I Jornadas de Arqueozoología, "de hecho son iniciativa suya", ha subrayado Bonet.
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      Hallada en Torreparedones la cabeza de una escultura del emperador Augusto


      La pieza, que ha sido encontrada en el entorno del foro, destaca por su singularidad y su gran estado de conservación y pone de manifiesto la relevancia que debió de tener este enclave en época imperial
      SARA NÚÑEZ / BAENA | ACTUALIZADO 04.12.2011 - 05:00El yacimiento ibero de Torreparedones vuelve a dar muestras de su extraordinaria riqueza enterrada durante miles de años bajo tierras del Guadajoz. En esta ocasión se ha localizado un retrato del emperador Gaio Octavio Augusto en muy buen estado de conservación. 

      El arqueólogo municipal, José Antonio Morena, informó de que "se trata de la cabeza de una escultura de Augusto cuya importancia reside en que representa el símbolo del poder central en ámbito urbano y en la extraordinaria conservación de la misma, y demuestra una vez más la importancia y pujanza que debió de tener Torreparedones en época imperial". 

      Así, la cabeza de Augusto se encontraba dentro de la curia, "en niveles de saqueo", y por sus características "nos indicaría que era la que presidía las sesiones del senado local y permitiría perfectamente que hubiera setenta decuriones. Estaría ubicada concretamente en el eje central", detalló Morena. 

      El arqueólogo precisó que "las últimas excavaciones han venido a confirmar la ubicación de la curia junto al templo en el lado noroeste, un edificio también de gran importancia y con grandes posibilidades de puesta en valor ya que presenta un estado de conservación bastante importante". 

      En este sentido, Morena explicó que "apareció en la zona del entorno del foro, que es donde se viene trabajando desde hace unos meses, justo donde se situaban los edificios necesarios en cualquier ciudad romana, y ahora concretamente estamos trabajando en los ángulos noroeste y noreste de la citada plaza". 

      Por su parte, el profesor de la Universidad de Córdoba (UCO) Carlos Márquez destacó "el gran estado de conservación que presenta" la cabeza y subrayó como "punto fundamental" que "los rasgos poco expresivos e idealizados de la cara poca ayuda nos darían para identificar de quién se trata si no fuese por la peculiar y característica forma de los mechones del cabello, que no dejan lugar a dudas de que se trata de Augusto". 

      Si bien Márquez insistió en que "la pieza no está realizada en periodo agusteo, sino que por llevar la corona cívica es una representación ideal del emperador cuando ya había fallecido y se le había elevado a los altares". 

      El tipo representado en este retrato es el denominado "primaporta" y se caracteriza fundamentalmente por tener el gesto relajado y la mirada firme. Igualmente, Márquez destacó "la singularidad de la pieza, post-morten e idealizada, así como la excepcionalidad de la misma en ámbito hispano, ya que sólo existen 12 representaciones hasta la fecha catalogadas en la península ibérica, pero con estas características y con la corona cívica no es tan común". 

      Por otro lado, otro de los profesores de la UCO que colaboran en este proyecto, Ángel Ventura, insistió en que "los edificios que faltan por excavar son los que mayor estado de conservación presentan y una prueba de ello es que en los próximos años Torreparedones estará en todos los manuales de arqueología de Europa: por el foro, por ser el mejor foro pedagógico, y porque ya el conjunto escultórico es comparable al de cuatro o cinco yacimientos de gran importancia en Europa". 

      Ventura reseñó que "casi todas las esculturas se fechan en el momento de la gran reforma del foro, cuando se marmoliza en época de Tiberio, ya que también de la misma fecha son el pavimento de mármol de la plaza y la inscripción que la preside y las otras piezas encontradas". "Lo poco que queda por excavar, es la zona más fértil", sentenció. 

      Por último, la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, mostró su satisfacción por el hallazgo de esta pieza de "valor incalculable y talla impecable" que "nos da una idea de cómo podía haber sido la estatua completa". "Esperamos que en un futuro inmediato encontremos el cuerpo de esta escultura", añadió. 

      Para la edil baenense, "este nuevo descubrimiento viene a corroborar la importancia que tiene este yacimiento y de ahí el esfuerzo del Ayuntamiento por poner en valor todo el patrimonio arqueológico y cultural de Baena".
      Tomado de:http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/1130395/hallada/torreparedones/la/cabeza/una/escultura/emperador/augusto.html

      Un fuerte español bajo el suelo de Taiwán


      Arqueología. Investigadores del CSIC excavan en la isla china para desenterrar los restos de una fortaleza colonial del siglo XVII

      JAVIER YANES MADRID 03/12/2011



      Apocos centímetros de las ruedas de los coches, un pedazo de la historia está saliendo a la luz. El escenario no es precisamente una jungla remota o un desierto hostil: entre edificios apiñados, a la entrada de un aparcamiento y frente a los astilleros de CSBC (antes China Shipbuilding Corporation), en el puerto de Keelung (Taiwán). Allí, restos de un antiguo enclave español yacen como testigos mudos del fallido intento del rey Felipe IV por controlar una plaza estratégica en el comercio de las Indias Orientales.
      Pero una gran parte de los restos aún tendrá que esperar. El equipo hispanotaiwanés empeñado en este proyecto de enorme valor histórico se enfrenta a la incomprensión del astillero estatal, que hasta ahora ha denegado el permiso para excavar en la zona donde los arqueólogos creen que se ubicó el fuerte de San Salvador, de unos cien metros de lado. "La mayor fortaleza española en el Lejano Oriente", pondera José Eugenio Borao Mateo, un zaragozano doctorado en historia en Barcelona y que desde 1990 ejerce como profesor en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Taiwán.
      El enclave pretendía proteger la ruta comercial entre China y Manila
      Borao Mateo está removiendo Madrid con Taipéi para impulsar su proyecto, Del Renacimiento al Neolítico: la fortaleza española de Keelung y su entorno previo austronesio y prehistórico. La iniciativa está cofinanciada por ambos países y en ella trabajan investigadores del Consejo Nacional de Ciencias taiwanés y del Instituto de Historia y el Centro de Ciencias Humanas y Sociales, ambos del CSIC.
      Los científicos quieren rescatar un enclave bien documentado históricamente, pero aún oculto para la arqueología. Durante los 16 años que duró la presencia española en Taiwán, de 1626 a 1642, el pequeño puerto de La Santísima Trinidad intentó proteger la ruta marítima entre la región continental costera de Fujian y la capital de la Capitanía General de las Filipinas, Manila. El gran rival era Holanda, que dominaba la costa occidental de Taiwán y que acabaría expulsando a los españoles de aquel territorio.

      Dónde marcar la X

      Con el investigador del CSIC Juan Manuel Vicent a la cabeza de la pata española del proyecto, la arqueóloga María Cruz Berrocal ha estado al frente del trabajo de campo en Taiwán. El primer paso era localizar los emplazamientos más prometedores para excavar, y no parecía tarea fácil. "Es una zona muy abigarrada de construcciones", explica Berrocal. Para marcar la X, la documentación reunida por Borao Mateo fue esencial. "Conseguí dar con las fotografías y el diario de excavaciones de los trabajos que hizo el Gobierno colonial japonés en 1936 en uno de los bastiones del fuerte, aunque al año siguiente, tal vez por la inminente guerra con China, lo destruyeron para construir los astilleros", relata el profesor. "Años atrás colaboré con un arqueólogo e hicimos un análisis de radar de penetración terrestre (GPR) que sirvió para identificar los posibles cimientos de uno de los lados de la fortaleza, a metro y medio bajo tierra".
      "San Salvador era la mayor fortaleza española en el Lejano Oriente"
      Pero tras la negativa de los astilleros a autorizar la excavación, los arqueólogos tuvieron que conformarse con el aparcamiento. "Superponiendo mapas holandeses, japoneses y modernos digitalizados, concluimos que allí se encuentra una iglesia de piedra construida por los dominicos que vinieron a la isla", expone Borao Mateo, que resume el progreso de estos trabajos: "Abrimos cuatro catas en la zona norte sin resultado aparente, por lo que nos hemos trasladado a la zona sur, donde está apareciendo un tapial impresionante; aún no podemos decir si pertenece a alguna estructura española o indígena".
      Y es que, como lonchas de embutidos en un sándwich, las excavaciones han cortado un variado menú cronológico que abarca desde el Neolítico hasta la época japonesa, pasando por la Edad del Hierro y la dominación china. "Estamos contentos porque están apareciendo finas piezas neolíticas, otras indígenas, y de la dinastía Qing y japonesas; y materiales del siglo XVII contemporáneos a la presencia hispana, pero que aún tenemos que estudiar", apunta Borao Mateo. Aunque es un primer bocado para los arqueólogos, todo se analiza exclusivamente en los laboratorios taiwaneses. "No nos dejan sacar nada del país se lamenta Berrocal. Lo único que podemos traer a España son muestras de suelo para analizarlas y estudiar cómo se formó ese suelo para la datación".
      El astillero estatal hasta ahora ha denegado el permiso para excavar

      Ciencia contra burocracia

      El equipo confía en que la naval transija para acometer las excavaciones de mayor calado, las de la fortaleza principal. Un segundo enclave de interés es otro hueso duro de roer por requerir también un permiso especial. "Hay dos zonas elevadas que los españoles llamaban La Mira y La Retirada, con fuertes auxiliares. Entre ambas, españoles y holandeses libraron una batalla de una semana. Es posible que allí aparezcan elementos hispánicos, pero se encuentran en instalaciones militares. Aunque, curiosamente, van a dar más facilidades para entrar a excavar que los astilleros", comenta Borao Mateo. "El problema en el astillero es que dicen que tienen que fabricar barcos y que nosotros estorbamos", señala Berrocal. Parte del problema parece ser el extraño limbo político en el que sigue la isla de Taiwán, una nación independiente de facto pero no reconocida por ninguna potencia, y que la República Popular del continente aún espera anexionar oficialmente. "Por eso tienen un exceso de celo con sus instalaciones estratégicas, aunque el astillero está en declive. Y la burocracia allí es terrible", apunta la experta del CSIC.
      A la espera de la próxima campaña de excavación, en primavera, los científicos confían en que el proyecto suscite tanto interés en España como lo ha hecho en Taiwán. "Allí están entusiasmados", celebra Berrocal. "Esperemos que en España ocurra lo mismo", añade. De hecho, cuenta Borao Mateo, fueron los taiwaneses quienes en 2010 viajaron a España en busca de expertos del CSIC que se sumasen al proyecto. El sueño de este profesor, después de 20 años estudiando la huella española en Taiwán, es ver construido allí un parque arqueológico. Además de servir a académicos e investigadores, atraería el turismo español hacia aquel rincón de Asia.
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